
1887. “Apuntes de Alegato presentados por el Lic. José María Gamboa como patrono del señor D. Miguel Tosta al señor Juez Lic. D. Rafael Ortega en el juicio de sucesión intestada de la señora Doña Dolores Tosta de Santa Anna”
23 septiembre, 20261582 | Carta del 5° Virrey de Nueva España al Rey Felipe II (Copia de la época)
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Ciudad de México (Nueva España): 13 de junio de 1582.
Folio. [9] fojas (frente y vuelta). En carpeta de tela y caja protectora. Manuscrito de la época sobre fino papel con filigrana. Excelente estado de conservación sin pérdida de soporte o texto por acidez o plagas.
Título completo: Copia de carta escrita al rey don Felipe II por el Conde de la Coruña, virrey de Nueva España, sobre el uso de las lanas de aquel reino, establecimiento de obrajes para fábrica de paños y su navegación a España.
Al final se copian también los capítulos 6.º y 7.º de la instrucción que dejó su antecesor, el virrey Martín Enríquez, para el Conde de la Coruña.
Resumen
El virrey dice que, en poco más de cinco años, las ovejas traídas de Castilla se han multiplicado en México, el Reino de León y Nueva Galicia. Hay rebaños y pastos, pero la lana casi no se aprovecha: no se hila ni se teje bien; solo sirve para colchones y almohadas. Propone dos caminos:
- Volver a poner obrajes (talleres de paños) en México, Cholula y Tepotzotlán, para que indios muchachos y mestizos ociosos aprendan a hilar y tejer, se vistan barato y se acabe la desnudez.
- Exportar la lana sobrante a España, porque aunque se pongan varios obrajes va a sobrar vellón.
Contesta a tres oposiciones:
- Religiosos: dicen que en los obrajes maltratan a los indios, se mueren, no oyen doctrina y aprenden vicios. El virrey responde que habrá justicia cerca, que solo vayan indios de pueblos vecinos, que los días de fiesta irán a misa, y que no se puede aislar a los naturales de todo trato con españoles.
- Encomenderos: dicen que si los indios tejen no siembran, no pagan tributo y se acaban las encomiendas. El virrey replica que eso es interés de ellos, no bien de los indios; que también los mandan a minas y labranzas más duras; y que quieren tenerlos “rudos e ignorantes” para mandarlos a su modo.
- Mercaderes de Sevilla: temen perder el negocio de los paños de Castilla y el tráfico de las flotas. El virrey dice que la tierra no se conquistó para ellos; que el orden debe ser: primero servicio de Dios y del rey, luego poblar y vestir a naturales y españoles, y solo al final sacar riquezas. Pide una real cédula para restablecer los obrajes que el Consejo hizo quitar en tiempo de Enríquez.
Añade que este año en México se han registrado más de 3000 arrobas de lana (y queda más en Pátzcuaro y Michoacán); que el algodón y el hilo de maguey no sustituyen la lana para vestir; y que los paños finos de Segovia, Ávila, Medina, Bruselas o Londres están tan caros que el indio no puede comprarlos. Encargó al licenciado Villanueva, en San Juan de Ulúa, hablar con mercaderes de la flota: el negocio es bueno, pero prefieren plata y grana/cochinilla porque la lana ocupa mucho y el flete es alto. Propone premiar a quien empiece a llevar lana y no vivir solo del oro y la plata.
Enríquez, en la instrucción final, confirma que las lanas de acá son escogidas, que los rebaños de indios pasaron de 2-3 mil a más de 12 mil cabezas, y que el negocio puede igualar a la grana.
Lorenzo Suárez de Mendoza, Conde de la Coruña, fue un noble español que gobernó como quinto virrey de la Nueva España entre 1580 y 1583. Su mandato se centró en combatir la corrupción de la Real Audiencia y en diversificar la economía colonial para reducir la dependencia de la plata. Para lograrlo, impulsó el comercio marítimo, expandió la colonización hacia el norte y reguló la industria textil mediante el aprovechamiento de la lana, tema central de tu manuscrito. Falleció en funciones en la Ciudad de México en junio de 1583, solo un año después de fechar este documento.
Martín Enríquez de Almansa fue un destacado administrador español que gobernó como cuarto virrey de la Nueva España entre 1568 y 1580, periodo en el que consolidó el control de la Corona tras las primeras décadas de la conquista. Su administración se caracterizó por pacificar la frontera norte mediante la guerra contra los chichimecas, fundar presidios defensivos y organizar la recaudación fiscal del virreinato. Al notar el enorme potencial de la ganadería, impulsó con fuerza la producción textil indígena y la industria de la lana, logrando multiplicar exponencialmente sus registros antes de entregar el poder a su sucesor, el Conde de la Coruña, a quien le dejó estas detalladas instrucciones de gobierno en 1580 como una guía estratégica para la continuidad económica del reino.

















